viernes, 31 de agosto de 2007

El thrash renace

El viejo subgénero del metal, que a comienzos de los ochenta nació como un movimiento de reforma y vuelta a los orígenes y que sería abandonado a comienzos de la década siguiente, está de regreso con un pequeño pero potente manojo de bandas de los Estados Unidos. En primer término está el segundo lanzamiento de la banda Dekapitator, The storm before the calm, esta banda editó un primer disco en 1999, pero sea porque aún era muy prematuro dentro del contexto musical del metal entonces o por que al proyecto le faltó aliento, recién en este 2007 sale su segundo disco. Esta agrupación de San Francisco nos presenta una reactualización de los sonidos clásicos del thrash. El planteamiento de las canciones recuerda a los primeros Exodus, son temas con ritmos veloces que son abruptamente interrumpidos por marchas aun más veloces. Sin embargo no sería apropiado llevar muy lejos la comparación, pues esta banda además exhibe la virtuosidad técnica de otros exponentes del thrash de California como Forbidden o Heathen, que fueron mucho menos conocidos en su época que los ahora llamados 4 grandes. El planteamiento vocal es también clásico pero con un timbre de voz singular, lo cual contribuye a darle una personalidad propia a la banda. Desde el punto de vista lírico, la banda está firmemente asentada en los temas de la década originaria del thrash: guerra nuclear, exterminio de la humanidad, peligro ambiental, exaltación de la crueldad, etc. aunque tocados con un poco más de realismo, más en la vena de Helstar.


El segundo disco a comentar es el Spread the fire de Fuelled by Fire. Este es el primer álbum de la banda y muestra una gran reverencia a todo el viejo thrash estadounidense y del Canadá. El sonido es menos veloz que el de Dekapitator y con fuertes irrupciones melódicas lo que da un aire más semejante a bandas como Testament o los Death Angel del Act III o incluso a bandas más antiguas como Razor o Exhumer. En los momentos más agresivos recuerda a Whiplash. Además existe en ellos una influencia heavy más clásica pues en los solos se aprecia una semejanza al trabajo clásico de Iron Maiden, particularmente de la época del Powerslave. La voz es más convencional y podría parecerse a muchas de la década del ochenta, particularmente a la de Whiplash. En el plano de las letras de las canciones, se tratan básicamente de himnos al thrash metal y los ochenta como edad de oro thrashica. No hay más reflexión que esa pero ni falta que hace pues su objetivo es que la gente haga mosh con las melodías que componen. Fuelled by fire se inscribe en la tradición del thrash de la Bay Area más clásico con fuerte énfasis en las virtudes técnicas.
El tercer caso que vamos a reseñar es el de Merciless Death, la más notable de las 3 bandas que estamos tocando. Su primer disco, Evil in the night, más allá de ser parte de las formas más tradicionales del thrash es bastante original. Su planteamiento se basa en el de Slayer pero los cambios de ritmo que realiza son de lo mejor que ha producido el thrash en cualquiera de sus épocas. La voz también ayuda mucho, pues el thrash era un género sucio y desmadrado, o al menos debería serlo, allí estuvo el secreto de que bandas alemanas como Sodom, Kreator y Destruction lograran crear álbumes clásicos y que hasta el día de hoy perduren tocando, y la voz de este disco es realmente sucia y contribuye de manera fundamental a crear el clima thráshico adecuado, algo que también se debe a la percusión tan atinada que hilvana este disco como una sola pieza musical. Además, y este punto es importante, se trata del disco más veloz de thrash de los últimos 17 años en el que la influencia de unos Sacrifice y Destruction es fortísima.
Al parecer dentro del metal ha llegado el turno para la música más fuerte que hasta ahora se había restringido a las formas musicales más subterráneas del metal o los límites con el hardcore. Desde el ascenso del rock alternativo y el declive del glam a comienzos de la década del 90, el metal vivió un proceso de estagnación y falta de nervio para recuperarse del golpe mediático. Para rematar las cosas, un grupo de bandas infames (Korn, Linkin Park, Limp Bizquit, Mudvaine, Good Charlote, Kittie y Slipknot) usurparon el nombre y difundieron un rap agresivo como si de metal se tratase. Es cierto que hubo aciertos en el desarrollo de los últimos años como Nightwish, Therion o Haggard; el metal progresivo en general (Ayreon) y el ascenso del black metal como género. Pero el predominio del power metal en los 90 generó una faceta demasiado light. Era pues justo que se levantara el thrash de nuevo y le devolviese ese aire agresivo y ruidoso que no se debe perder en una música como esta. Por otro lado, se registran síntomas de mayor agresividad en los últimos tiempos. Tenemos el caso de 3 Inches of Blood una banda que fue menospreciada pero que parece que ha surgido justo en el momento indicado y que definitivamente no se limita a copiar el viejo thrash sino que lo ha renovado fusionándolo con tendencias heavys y blacks contemporáneas.

Les dejo un enlace para un disco que contiene excelentes ejemplos de nuevas bandas de thrash metal. Se trata del complilatorio Speed Kills ... Again! editado por Heavy Artillery